jueves, 2 de septiembre de 2010

Mantenimiento del CPU (Principiante)

El mantenimiento o limpieza de una PC, no se limita solamente a la parte exterior del CPU (también conocido como la caja, el cuchumbo o el volado cuadrado) muchos creen que el mantenimiento está completo con solo pasarle un trapito húmedo por encima, pero no. Las cargas eléctricas que circulan a través de los componentes de una computadora atrapan las partículas de polvo del ambiente y las retienen con gran facilidad, como consecuencia tenemos falsos contactos, ventiladores atascados y procesadores y discos duros sobrecalentados, por lo general una cosa lleva a la otra y por último, el desastre.

Hace poco recibí de un amigo un CPU que no había recibido mantenimiento en aproximadamente 1 año, el error que el usuario reportaba era que su computadora encendía, pero el sistema operativo no cargaba. Al inspeccionar el equipo pude darme cuenta que el disco duro no estaba siendo reconocido por el BIOS del motherboard y al destapar el CPU me di cuenta, que a pesar que por fuera lucía bastante limpia, por adentro parecía más bien la conciencia de un funcionario público.


Imagen de como estaba el ventilador encargado de enfriar el procesador.

El peor enemigo de los procesadores y de los discos duros, es el calor. Las compañías fabricantes gastan una fortuna tratando de desarrollar componentes que funcionen a bajas temperaturas y para lograrlo se auxilian de disipadores de calor junto a ventiladores que giran a una grandes velocidades (rpm o revoluciones por minuto). El polvo en el caso de este CPU, había prácticamente atascado el ventilador, el cual giraba a menor velocidad de la que debería para mantener el procesador a una temperatura aceptable (cada procesador tiene la temperatura de operación óptima en el folleto de especificaciones técnicas, sin embargo la mayoría no debería exceder los 60-65 grados centígrados).

Muchos procesadores están diseñados para reinicializarse cuando están muy calientes, esto es más bien una medida preventiva para evitar que se quemen o fundan. El procesador está caliente y se reinicia, punto. A él no le importa si guardaste tu trabajo, si estas en medio de una operación financiera o simplemente revisando tu correo, el te está informando que tiene calor y tu no le prestas atención. Otros procesadores que no poseen esa cualidad simplemente se congelan, no sin antes haber disparado el sistema operativo un par de veces con el famoso “pantallazo azul de la muerte”, pero la idea es que tú entiendas las señales y le prestes atención a lo que sucede.

Cuando el sistema operativo está corriendo, existen muchos archivos de librerías, programas residentes en memoria o simplemente servicios que están abiertos y trabajando, cuando tu apagas tu computadora de forma normal, Windows cierra todas esas aplicaciones de forma ordenada, pero al reiniciarse de forma inadvertida, Windows no tiene el tiempo de cerrarlos y como consecuencia se corrompen y al reiniciar un disco duro durante una y otra vez, lo más seguro es que este se terminará dañando. Lastimosamente ese fue el caso para el dueño del equipo, lo que pudo haber sido un mantenimiento de rutina, terminó en reemplazo de piezas y pérdida de valiosa información.


Imagen del disipador de calor antes y después de la limpieza.

Para mí fue obvio desde un principio que el CPU era mantenido por su dueño o sobre alguna especie de alfombra, o cerca de alguna puerta que daba al exterior, o peor aún en el suelo. Los equipos no deben de situarse en alfombras ya que estas despiden fibras, incrementan la corriente estática y ataren el polvo, también deben de alejarse de puertas o ventanas para evitar el contacto con el exterior y por último deben de mantenerse a cierta altura del suelo para que no absorban el polvo que las escobas levantan.

La limpieza interna del CPU es una labor muy delicada, pues al instalar mal un ventilador o al conectar mal un dispositivo se corre el riesgo de arruinar por completo el equipo, lo mejor es buscar a un profesional, las limpiezas no son caras y ayudan a prolongar la vida de tu computadora, se recomienda realizarla por lo menos una vez al año.